LOS CINCO CONSEJOS TECNOLÓGICOS SALUDABLES

Quienes viven de la tecnología suelen tener unas rutinas aprendidas con los años que a veces los menos habituados desconocen; podrían encuadrarse simplemente en un apartado llamado algo así,  como “buenas costumbres“. Sirven para desenvolverse mejor y también para evitar problemas.

Lifehacker publicó hace tiempo una lista de diez costumbres tecnológicas saludables relacionadas con los ordenadores y que entraba en algunos tecnicismos y enlazaba diversas páginas con consejos concretos. De esas diez ideas, según mi experiencia, yo destacaría como más importantes las cinco siguientes.

  • Realizar copias de seguridad de forma periódica. Dicen los expertos que tener un problema con el ordenador y perder todos los datos no es algo que a veces suceda y a veces no suceda, que la única cuestión es cuándo sucederá. La mejor forma de poder garantizar que los datos que guardamos, tales como nuestros documentos, fotografías personales o mensajes de correo no se pierden es tener siempre una copia. Hoy en día quien trabaja en una empresa puede suponer que los administradores realizarán esas copias de forma automática –eso sí, mejor confirmarlo– pero a nivel personal más vale asegurarse de que el sistema funciona. En los ordenadores Apple basta con tener un disco duro de buen tamaño y activar Time Machine; en Windows se puede hacer otro tanto con la función de Copias de seguridad y restauración. Los que necesiten algo más exótico pueden probar servicios como CrashPlan que realizan la copia de seguridad “en la nube”.
  • Utilizar contraseñas seguras y distintas en cada sitio. Este asunto ya lo hemos tratado por aquí alguna vez y en el fondo es casi cuestión de sentido común : no utilizar palabras de diccionarios, fáciles de adivinar, no usar la misma en diversos servicios, no escribirlas y pegarlas debajo del teclado… Si nos da pereza recordarlas todas, un buen truco es escribirlas en una papel y llevarlas en la cartera. De ese modo si te las roban te darás cuenta casi al instante y podrás cambiarlas.
  • Evitar los engaños,  re envíos absurdos de mensajes encadenados… y de paso el software malicioso. Desde que existe Internet la gente ha estado haciendo circular mensajes encadenados (“este niño necesita ayuda, ¡reenvía el mensaje!”), bulos (“¿sabías que el 27 de agosto Marte se verá tan grande como la Luna”?), tonterías (“si no reenvías esto, ¡cerrarán el Messenger!”) y timos (“Hola, necesito sacar millones de dólares de Nigeria y te he elegido a tí para que me ayudes…”). Desde hace tiempo además esos mensajes –y los de las fotos de gatos, PowerPoints graciosos y similares– se utilizan para transmitir virus, troyanos y todo tipo de software malicioso que “roba” las contraseñas de diversos servicios e incluso datos bancarios. Aprende a no caer en los engaños y evita retransmitir esos mensajes: aunque pueda parecerte buena idea, aunque tengas un gran corazón y aunque te sientas impelido a reenviar todos esos mensajes “por si acaso…” ¡No caigas en la tentación, no valen para nada!
  • Utiliza el Wi-Fi público con cautela. Las conexiones gratuitas de bares, restaurantes y hoteles resultan cómodas y convenientes para conectarse un rato… pero no son seguras. Evita utilizarlas para enviar mensajes importantes (por correo, chat o Whatsapp) y sobre todo para identificarte en servicios y redes sociales. Naturalmente, (Nunca)  ni se te ocurra entrar en el banco con una conexión que no sea fiable. Es preferible usar el 3G del móvil o la conexión fija que tengas en casa.
  • Mantén el disco duro limpio y mínimamente ordenado. Un disco duro lleno o casi lleno solo sirve para hacer que el equipo vaya ás lento y empiece a dar problemas. Si además tienes todo lleno de ficheros desordenados perderás mucho tiempo cada vez que quieras trabajar o buscar algo. Invéntate cualquier sistema para clasificar los ficheros por carpetas y procura tener el escritorio limpio para poder trabajar más cómodamente.
  • Limpiar el teclado de suciedad y polvo. No solo es una cuestión de elegancia, también de higiene. Basta un paño suave y unas toallitas de esas que venden para limpiar las gafas en cualquier tienda de la esquina o supermercado. Por menos de un euro te durará para varias sesiones y mantendrás tu equipo limpio y reluciente.

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